domingo, diciembre 11, 2016

Autorretrato



Este que torpemente intenta describirse a sí mismo, es un hombre de rostro zambo y baja estatura que recién acaba de dejar atrás los nueve lustros de vida.  De sus virtudes probablemente podrán hablar sus amigos, de sus defectos, los más, mejor no contarles.  Cuenta que su madre le enseñó el amor y la compasión, que a fin de cuentas no es más que amor por el prójimo.  Del padre aprendió la firmeza de carácter, y un tanto de mala leche.  A la edad de seis años recibió a su único hermano, con quien sigue practicando a tiempo completo el amor filial.  Hasta hoy tiene dos maravillosos hijos con quienes continúa aprendiendo a ser padre.  En una universidad estudió ingeniería, en otra poesía.  En una enumeración más bien caótica podemos mencionar entre sus libros al monstruo verde, Rayuela, La estructura de las revoluciones científicas, Fausto, El amor en los tiempos del cólera, Historia de un contrabajo, Madame Bovary, El pasajero de Truman y algunos textos sobre ingeniería, pintura, cine y jazz.  En su música pueden escuchar a Vivaldi, a Lady Day y hasta a Black Sabbath.  Entre sus películas favoritas hay directores con los apellidos Kubrik, Wenders, Fellini, Kurosawa, Kar-wai, Ki-duk, Almodovar y un tal Campanella.  Este que torpemente ha intentado describirse a sí mismo, es un hombre de rostro zambo y baja estatura que recién acaba de dejar atrás los nueve lustros de agradecida existencia.


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