domingo, agosto 24, 2014

Cortazariana I. Week end (Autopista del sur)



No soy un Bartleby, no.  No tengo el oficio y seguramente tampoco el talento.  Es por eso que recientemente he dejado varios textos a medio camino, muchos más de los que me gustaría.  Este de hoy es uno de ellos, que por fin me decido a completar prácticamente obligado por el inminente centenario de Cortázar, y que nació de la relectura de algunos de los textos del cronopio mayor.  Motivado por la posibilidad de hacer alguna charla sobre Cortázar y el jazz, la relectura derivó en la primera y necesaria revisión de Rayuela, de la que leí con total fruición  -y debo confesar que ahora le conseguí otro particular gusto-, los ocho capítulos (10-18) dedicados casi exclusivamente al jazz.  Entonces se me ocurrió el ejercicio de buscar películas no muy conocidas basadas en textos y cuentos de Cortázar.  Así, comenzando por los caminos del jazz, llegué hasta Blow Up de Michelangelo Antonioni y El perseguidor de Osías Wilenski.  Hasta que siguiendo con mi particular ejercicio, y más allá del jazz, me topé con Week end de Jean Luc Godard, inspirada en Autopista del sur, que acaso es uno de mis cuentos favoritos de Julio Florencio.  


Sobre Autopista del sur dijo Cortázar en aquella extraordinaria entrevista que le hiciera Joaquín Soler Serrano:

"Los atascos y los embotellamientos automovilísticos son uno de los signos de esta triste sociedad en que vivimos, y uno de los signos más negativos porque prueban una suerte de contradicción con la vida humana.  Es decir, una especie de búsqueda de la desgracia, de la infelicidad, de la exasperación a través de la gran maravilla tecnológica que es el automóvil, que debería darnos la libertad y que vuelta a vuelta nos está dando las peores consecuencias"

Pero esas terribes colas -como acostumbramos a llamar por acá a los embotellamientos- que Cortázar presagiaba en su magistral historia, parecieran ahora un asunto menor, incorporado a la cotidianidad de muchos grandes centros urbanos (otro modelo en el que torpemente nos empeñamos), pero que sin embargo dan la impresión de inexorablemente repetir la historia de Autopista del sur.

Jean Luc Godard lleva al hipérbole la advertencia del cronopio mayor sobre la civilización del automóvil y nos muestra incesante y crudamente accidentes automovilísticos inmersos en una fábula sobre la burguesía contemporánea.  Con su visión marxista, que se muestra explícitamente en muchas escenas, alude a la lucha de clases, el individualismo y hace algunos guiños o referencias explícitas a Buñuel, Georges Battaile, Susan Sontag, Emily Bronte, Nietzsche, siempre claro desde la profanación de todo lo "santo".



Una escena memorable: la enorme cola (embotellamiento) que el director nos muestra en un único plano secuencia de alrededor de diez minutos con ensordecedoras cornetas de fondo que nos hacen sentir la angustia del atascado.  Esta escena es tal vez también una metáfora de Godard hecha para describir el progreso de la economía capitalista.



Week end no es una película fácil, que probablemente requiere de al menos dos tandas, porque en momentos se siente opresiva la puesta en escena de Godard del No Future.  El film es la historia de una pareja de ricos,  que durante un viaje, van atravesando por lo que pudiéramos considerar como estadíos de la cultura de estos días, siempre relacionados con los automóviles.  Godard no cuenta una historia lineal, es más bien una sucesión de imágenes y pequeñas historias en la que nos enrostra la doble moral de nuestras sociedades y hasta el desprecio por la vida humana, no sé si también propio de estos tiempos. 

Yo, me sigo quedando con la muchacha del Dauphine de Cortázar.


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