viernes, enero 24, 2014

Her (2013). La tecnología y la nada


"La electrónica, la informática, la telemática, internet, la "realidad virtual" de hoy son cosas maravillosas, que funcionan perfectamente más allá de las viejas, clásicas "fricciones" del espacio y del tiempo. Lástima que puedan comunicar y decirlo en todo el mundo, pero que no tengan nada que decir.  Son la perfección de la nada".  Son palabras de Franco Ferrantoni citado por Giovanni Reale en Raíces culturales y espirituales de Europa, que probablemente tengan algo que ver con este post.

Se trata de la historia de Theodore Twombly (Joaquín Phoenix), un escritor de cartas para otros -lo entenderán cuando vean la película- quien no supera la pena por su reciente separación, por lo que decide comprar un nuevo Sistema Operativo con lo último en Inteligencia Artificial para entonces conocer a Samantha (con la adorable voz de Scarlett Johanson), quien no tiene los problemas de su ex-esposa, ni de las otras mujeres, o al menos eso es lo que él cree.  Es así que Twombly termina enamorado de la presencia virtual que le ayuda y le da soporte en todos los aspectos de su vida, sin aspavientos ni reclamos.  No obstante, Samantha corresponde a su amor pero desde una perspectiva postmoderna. Programada con la idea de libertad en la que prevalece el bienestar individual, no solo se enamora de Theo, sino también de otros 641 a quienes conoce a través de la internet.  Ella le dice: "El amor no es una caja que se llena, crece en tamaños mientras amas. Soy diferente de ti y eso no me hace amarte menos... soy tuya, y no lo soy".  Luego simplemente lo deja, mientras va detrás de sus propios sueños.

Her es con mucho un largometraje con ideas tecnológicamente interesantes, pero no es una película sobre tecnología, es sobre las rupturas y la idea de vivir sin la "media naranja"; la pena y el luto que ocasionan; el amor del tipo en el que la única libertad permitida al otro, es la de elegirlo a uno como ser amado; la angustia ante la libertad sin sentido y sin propósito;  las formas como nos relacionamos con los otros; y el vacío opresivo que permanece dentro, muy hondo. La nada.  Es pues, una película existencialista.


Una escena memorable: el emocionado -y muy subido de tono- chat de sexo por voz, que parece retratar las relaciones personales actuales: usado y desechado.


En un sentido estrictamente tecnológico me gustó mucho la idea del diseño de la interfaz con el usuario. Una tecnología discreta, casi invisible -aunque omnipresente-, embebida en las cosas de todos los días.  Theodore le habla a computadoras sin teclado y tiene un dispositivo auditivo que funciona como principal interfaz con Samantha, complementado con otro dispositivo para el video que se parece más una agenda que a un teléfono celular tal como los conocemos hoy en día.   Resulta también llamativa la interfaz conversacional y holográfica del video juego, así como la inteligencia del personaje con el que interactúa.

A pesar de haber quedado fuera de las nominaciones de los Oscar, a mi parecer el director Spike Jonze y Joaquín Phoenix merecían al menos las nominaciones. Cosas de la academia.  Pero desde mi perspectiva Her es una excelente película, algo lenta en algunos pasajes, que puede dejarte más preguntas que respuestas.



Sobre la tecnología

Creo firmemente que la tecnología, en especial la informática, debe servir a un propósito, no ser el propósito en si misma.  La tecnología está ahí para ser útil, hasta para ocupar tiempo y algunos espacios, pero no para darles sentido.

La internet no puede ser, ni convertirnos en, el tonto de la buena memoria, en la que únicamente hay ingentes cantidades de información -que por supuesto somos incapaces de procesar- sino que debe servir para conectarnos y generar nuevas ideas, formas distintas de ver el mundo.  ¿o acaso será que, como Hernán Cortés  y sus hombres, estamos condenados a cargar con nuestros prejuicios e intereses propios al navegar por el mundo virtual?


Sobre la Inteligencia artificial

Como Samantha, la inteligencia artificial (IA) está programada bajo ciertos preceptos, con una particular idea del mundo, con un imaginario particular, que son, sin duda, construcciones propias de una época, por ende finitas. ¿Con qué principios y valores debería estar programada una aplicación de IA que usemos en todas partes del mundo?.  No lo se.  Tal vez algún programador pakistaní pueda darle a una conciencia artificial la plasiticidad necesaria para cambiar y adaptarse a los cambios culturales.  Y si así fuera, qué pasaría si la inteligencia artifical desarrolla sus propios propósitos como Hal, Skynet o Samantha. ¿Se irían tras sus planes y nos dejarían de nuevo con nuestro vacio, con nuestra nada?.


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