viernes, diciembre 06, 2013

¿Es usted una histérica?. No se preocupe, acá le daremos la solución




Lo que a una buena amiga se le da por llamar "furor uterino" y en los tiempos de Hipócrates llamaban "útero ardiente", es una condición que hasta mediados del siglo XIX era conocida como Histeria.

Del latín histerus, el útero es un órgano que se creía solía desplazarse de lugar y causar una variedad casi infinita de patologías o padecimientos secundarios.

Pero en la consulta del doctor Robert Dalrymple, las pobres mujeres aquejadas con tan terrible mal  podían encontrar la solución mediante un ligero, aunque gentil, masaje circular con el dedo índice que les ayudaría a que su útero retomase su posición natural y desaparecieran la irritabilidad y los sofocos.  Aunque como efecto secundario podían alcanzar el paroxismo, incluso en repetidas ocasiones, dependiendo claro de la duración del masaje.

Mas si se trataba de una mujer moderna y dispuesta a dar todo por la ciencia, podía probar el adminículo eléctrico (sin baterías incluídas) inventado por el joven y apuesto doctor Mortimer Granville.  Este pequeño artefacto punta roma, sustituía al dedo del doctor y era capaz, gracias a la sorprendente energía eléctrica, de apaciguar la histeria, logrando, como efecto secundario por supuesto, que alcanzaran el paroxismo en incontables ocasiones, dándole al tratamiento un efecto más duradero.

Esta es la historia que la directora Tanya Wrexler nos cuenta en su película Hysteria, un gracioso film ambientado en la Inglaterra victoriana de finales de 1800, con una buena dosis de romance y un poco de crítica social en pro de la emancipación femenina.  Con las actuaciones sobresalientes de Maggie Gillenhall y Hugh Dancy, es una buena película para un domingo por la tarde cualquiera.


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