viernes, junio 14, 2013

Caminata y lluvia

perro mojado


Se acercó de pronto, presuroso, como preguntándome dónde me había metido, yo lo miré con recelo y casi me detuve, pero me tranquilizó ver su cola abajo y su actitud relajada.  Él simplemente me olió un poco y seguidamente se acopló a mi paso, me miraba y casi parecía sonreir.  Yo le agradecí la compañía en este día en el que el complejo deportivo, a causa de la lluvia, lucía prácticamente desolado.  Yo caminaba apresurando el paso, contando, un, dos, tres, un, dos, tres, porque ya el Endomondo me había advertido de mi lentitud, que yo le achacaba al camino mojado; él pasitrotaba y se adelantaba un poco, pero apenas se alejaba unos metros inmediatamente se detenía a esperarme.

Miraba sus pintas, que eran ocre, blancas y negras, parecidas a las de los beagle, solo que mi nuevo amigo era un poco más peludo y de mediana estatura, un mezclado, un yuso, como les decimos por estos lados.  Pasaron quinientos metros y yo contaba, un, dos, tres, un, dos, tres tratando de mantener el ritmo mientras imaginaba a Apestoso, porque se me dio llamarlo así y porque olía a perro mojado, desde su nacimiento, compartiendo su vida conmigo, como una forma de nostalgia adelantada por la mascota que nunca he tenido.

A los seiscientos metros le propuse un juego, él se había adelantado y yo tomé la parte superior de la grada, lo que hacía que nos separásemos por un muro, él olfateó el aire y levantó su cabeza para mirarme como entendiendo el juego y ajustando su ritmo al mio desde donde estaba.  Al terminar la grada, Apestoso se había adelantado un poco y se había detenido a esperarme, y a hurgar con su hocico en los arbustos como buscando tal vez algo de comer, entonces apareció de pronto un solitario trotador a quien el perro mojado inmediatamente olió y decidió seguir, mientras yo los veia desaparecer en la siguiente curva.  Tal vez se cansó de mi torpe ritmo o entendió que nuestra compañía solo duraría una parte del camino, no estoy seguro.  Había pasado un kilómetro.

Y esa fue mi vuelta más lenta.

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