domingo, noviembre 18, 2012

En esto creo. H, hijos, hemofilia



He aprendido que la mejor forma de comprender un tema, es acercarse a él desde distintas perspectivas, distintas visiones que enriquezcan nuestra forma de abordarlo y poder así lograr un mejor entendimiento y un conocimiento mayor.  Después de todo -dicen los neurocientíficos- nos hacemos más inteligentes cuando hacemos conexiones.  Entonces empecé a abordar el tema de la hemofilia, por un trabajo reciente que estoy haciendo, desde los referente de las artes, en particular la literatura y el cine. 

Así mi primera referencia literaria es la historia de Carlos Fuentes y su hijo Carlos Fuentes Lemus.  Carlos padre escribió una sentida historia sobre su hijo, ya desaparecido para entonces, en su libro En esto creo.  En el texto Hijos nos cuenta:
Carlos tuvo una infancia de dolores, pero muy pronto, de una manera más que intuitiva, como si su precocidad fuese un anticipo de la muerte y un acelerador de su vida creativa, concentró sus horas en el arte de las palabras, la música y las formas. A los cinco años de edad ganó el Premio Shankar de Dibujo Infantil otorgado en Nueva Delhi, India: sus maestros en la escuela primaria a la que Carlos asistía en Princeton enviaron sus obras iniciales, sin que él o nosotros lo supiésemos, al concurso. De allí en adelante, Carlos nunca abandonó el lápiz primero, el pincel en seguida y sus tempranas adoraciones artísticas nunca: Van Gogh y Egon Schiele. Lo recuerdo, durante un viaje de verano por Andalucía, exigiendo que el auto se detuviese a cada momento para fotografiar, admirar y a veces recoger girasoles, como si se llevase con él un cuadro del pintor holandés. Plantó semillas de girasol en el jardín de nuestra casa en la Universidad de Cambridge, pensamos que perecerían en el frío inglés, pero al regresar una primavera, florecían como dentro de un cuadro... Luego, en un notable salto al pasado, Carlos descubrió el arte preciso y luminoso del renacentista Giovanni Bellini y la formalidad expresiva del pintor japonés, Utamaru. Éste era su acervo pictórico.
La imagen empezó a ocupar el centro de la vida de Carlos. La imagen pictórica primero, en seguida la imagen literaria, al cabo la imagen fotográfica, inmóvil, y la cinematográfica, fluida. Fue como si entendiera que la imagen escapa a toda definición reductiva y abarca, en un acto casi amoroso, los sentidos visuales, auditivos, olfatorios, gustativos...
Carlos Fuentes Lemus, quien padecía de hemofilia A, fue en vida un reconocido fotógrafo.  Publicó el libro Retratos en el tiempo, donde textos de su padre acompañaron fotografías suyas tomadas entre 1988 y 1992 a personajes como Gabriel García Márquez, Juan Goytisolo, Carlos Saura, José Luis Cuevas, Susan Sontag, Salman Rushdie, Günter Grass, Lola Beltrán y Jacobo Borges.  Escribió además poesía y algunos de sus poemas fueron póstumamente reunidos en el libro La palabra sobrevive, de donde les dejo Fraternidad para terminar esta aproximación literaria de hoy a la hemofilia:

Fraternidad

Yo sólo sé que lo que me ha pasado a mi
le ha pasado peor
a otro hombre

Si tengo una herida en el dedo
es que hay un hombre
al que le cortaron la mano porque hambriento se robó una manzana

Cuando casi me muero desangrado
es que hubo un hombre
que murió desangrado
y ahora que mi boca me duele
alguien le saca a patadas los dientes a otro hombre
con la punta de sus botas

Mira subir la cosa
Pide prestada la prosa
La muerte asciende llena de abrojos
Arrastrando el desprecio
Bajo su corona de carbón

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