martes, agosto 30, 2011

Alma monárquica




Algunos comparan (odiosa y triste manía venezolana), y como para su pensamiento siempre los tiempos pasados fueron mejores y el presente es terrible, hablan y dan cuenta de lo mal que está su país y de todo lo bueno del país en el que están y recién llegan.

Ay de esta alma monárquica, este pensamiento burgués y esta realidad proletaria. Parece como si la revolución francesa aún no hubiese ocurrido.

Quien sabe, tal vez sea muy pronto para entenderla.


viernes, agosto 12, 2011

Tarkovsky: Sacrificio




"Si una persona cada día, exactamente a la misma hora, hiciera la misma cosa, como un ritual inmutable, sistemático, el mundo cambiaría. Algo cambiaría, por fuerza..."

Esta última película de Tarkovsky, merecía un post entero. Hace tiempo que la buscaba y cuevana me la trajo hace apenas unas semanas. Es una película de formidables diálogos y fotogramas hechos en cuidadas y poéticas pinceladas, que la cámara nos muestra delicadamente, en largos y amplios planos. También es un homenaje a Bergman, que incluye su director de fotografía Sven Nykvist, y su actor fetiche Erland Josephson (Alexander).

Es la historia de Alexander, un psicólogo y escritor, quien vive con su esposa, una hija adolescente y un pequeño hijo. En el día de su cumpleaños, su amigo Otto, el cartero, le trae un regalo, un viejo mapa de Europa, una Europa que ya no existe o que es ya vista de otra manera. Antes de comenzar la celebración, encienden el televisor y escuchan -porque nada se ve- que ha comenzado la tercera guerra mundial, el tan temido holocausto nuclear ha comenzado. Un terrible temblor es seguido por insoportables ruidos de aviones sobrevolando la casa. Luego de largas tribulaciones y llantos, Otto convence a Alexander que sólo él puede salvar al mundo haciendo un sacrificio, un buen acto puede cambiar el pavoroso destino que les aguarda. Al despertar, a la mañana siguiente, todo parece normal, no obstante Alexander toma una decisión. Es necesario un sacrificio para cambiar al mundo.

Para terminar, de la banda sonora de la película, el sublime y hondamente conmovedor fragmento Erbarme dich (apiádate de mi), de La Pasión de San Mateo de Bach, interpretado por Julia Hamari: