domingo, junio 05, 2011

Todos los juegos el juego




El juego es simple y antiguo. Claro que éste es virtual, pero igual se resume en poder. Comienzas a desarrollar tu cultura -o civilización como le llaman en el juego-, puedes crear cuarteles y templos, estos últimos generan cultura (¿la generan?). Yo, prefiero las universidades, los teatros, los mercados y por qué no, hasta las fábricas.

Así avanzas por turnos y vas subiendo o bajando en la tabla de resultados, que se mide científica y calculadamente, de acuerdo con el "desarrollo" de tu civilización. Casi siempre la victoria es por dominación o por desarrollo económico, incluso por tecnología. Aunque importa un poco la cultura, esa que hace la gente, hasta ahora no he podido lograr una victoria cultural. Durante el juego, algunos países hacen revoluciones y cambian sistemas de gobierno, pero el juego sigue siendo el mismo.

Yo sigo con mi juego, firmo la paz con todos -porque las guerras son tristes si no es amor la empresa-, tiendo puentes y trato de hacer lo posible por desarrollar nuestro espacio en paz. Eso si, cuando amenazo la supremacía o los planes de otros, nos declaran la guerra y tenemos necesariamente que defendernos, hasta que el cansancio y los ejércitos perdidos, traen de nuevo la paz.

Ese juego, al menos Civilization revolution, ya no está. Se marcharon la cónsola y las noches en espera por la llegada de su dueño, las salidas en la mañana al colegio y las tardes de juegos en conjunto. Quedaron un par de zapatos y un balón. Siempre algo queda.

De este lado, esperamos que el juego de las idas y vueltas, que tantas cicatricez deja, haya terminado también. De momento, reconfiguramos espacios, callamos nostalgias y tratamos de llenar vacíos.