lunes, junio 07, 2010

El juego que no se ganó




Quedar 5-0, luego de haber llegado a semifinal, hace de la vieja conseja aquella de que lo importante no es ganar sino competir, una verdadera mierda. El fútbol es pasión, nadie lo duda, y una pasión se vive, se disfruta, se sufre. Las caras de los muchachos, los nuestros, los que de verdad se sudaron la camiseta, era de una rabia contenida. Daniel que no había perdido un partido luego de la vuelta al equipo, resintió la falta de entrega. Luego del partido, haciendo un mea culpa de equipo, aparecieron los reclamos para con los que no dejaron el corazón en la cancha y mucho menos asistieron a los entrenamientos. Torpemente ensayé una arenga para el partido que viene, por el tercer lugar. Quise recordarles que la única cosa que premia es la constancia y parafrasee a Beethoven diciéndoles que el éxito se compone de 99 por ciento de trabajo y uno por ciento de talento. No estoy seguro que me hayan entendido.

Más tarde Daniel me dijo que para la próxima temporada quiere probar suerte en otro equipo. Creo que 9 años sudándose la camiseta, sin haber ganado un campeonato, es tiempo suficiente.