sábado, abril 04, 2009

Sábado de mercado chino

A pesar de la fiebre y la indisposición estomacal (esto es un total eufemismo puesto que fue bastante más serio), que me mantuvieron ayer yendo de la cama al baño, hoy que ya estuve mejor acepté la invitación de Cerelaque para ir al mercado chino de la calle 31 de Barquisimeto para ser explícito. Siempre he disfrutado el olor de los mercados, seguramente como una forma de compensar todas las veces que me dijeron cuando niño: no metas la nariz en la comida. En fin. Lo mejor del mercado es que luego de que compramos algunas cosas, ya cerca de las siete y media nos sentamos a COMER en el restaurante de la carrera 22 con calle 31. Hoy no me atreví con los tallarines y el cochino, pero si con el té y la sopa de vegetales que siempre he visto como único plato en todas las mesas de los comensales que nos rodean y de la que aún no se el nombre -claro que es mi culpa no entender lo que dice la amable señora que nos atiende especialmente a pesar de lo raro que les parecemos al resto de los comensales todos chinos-. El hecho es que de nuevo celebramos el desayuno y ya de regreso Alejandro quiso detenerse a mirotear en la plaza de la carrera 19 con 23 que desde hace bastantes años se ha convertido en una librería de viejos al aire libre. El no llevó nada pero yo conseguí uno de la vieja colección biblioteca básica salvat: Aproximación a la múscia de Manuel Valls Gorina. Así que ahora voy a recostarme a leer -que es la mejor forma de leer- y a ver cómo me tratan la sopa y el té.

P.D.: las fotos no quedaron muy buenas para la próxima ida prometo tomar unas mejores

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