sábado, marzo 21, 2009

Va de cine

Por estos días me he dedicado a llenar los espacios (a veces no tan cálidos) con cine, algunas noches y especialmente los sábados en la mañana luego que descubrí que -ya que no puedo hacer otra cosa que levantarme temprano- tengo un espacio entre 6 y 9 a.m. para dedicarlo a las películas que faltan que siempre parecen infinitas. Claro que como no todo es seso confieso también que dedico algo de tiempo a algunas series. Por ejemplo que estuve pegado con las 5a y 6a temporada de Two and a half men que a Daniel y a mi nos encanta. Pero no es de las series que quiero hablar. Sólo voy a referirme a dos películas recientemente vistas, si me perdonan que deje de lado otras como El extraño de Orson Welles, Madadayo de Kurosawa y El espejo de Tarkovski que fueron también deudas pagadas recientemente, hoy voy a hablar breve y tal vez torpemente de La duda y El Luchador.

Un trabajo de cámara impecable, una dirección exquisita y unas actuaciones poco menos que extraornadinarias de Philip Symour Hoffman -uno de mis actores favoritos- y Meryl Streep -de la que huelga decir cualquier torpeza- completan el guión impecable de La Duda, basado en la obra de teatro del propio director John Patrick Shanley. Pero seguramente mi corto verbo poco dice de una película que considero extraordinaria a pesar de la casi inexistente banda sonora. Para hacer una pequeña sinopsis se trata de la historia de un colegio, de su madre directora, un cura amoroso y uno de sus alumnos, la jerarquía eclesiástica, las creencias monásticas, la duda y la intolerancia. Sólo eso.


Me enteré de esta película de Darren Aronofski luego que Carlos me la mencionó porque leyó algo de la actuación de Mickey Rourke. Es una historia de un ya viejo luchador Randy "The Ram" Robinson que nos mete dentro del mundo de la lucha libre y acaso me recordó un poco la historia de algunos de nuestros boxeadores. Randy es un hombre en el ocaso de su carrera y quien trata de recuperar algunos cabos perdidos, su hija, el amor de una mujer -es aquí donde interviene mi siempre admirada Marisa Tomei-, luego de haber sufrido un paro cardíaco gracias a las "sustancias" que durante veinte años metió en su cuerpo. Es una cruda historia de un hombre que sólo vive por y para la lucha libre. No digo más. Véanla que bien lo vale.

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