viernes, junio 20, 2008

Viernes


Peter Marlow

6:30 a.m.: Escucho en un programa matutino que es hoy día del refugiado.

8:00 a.m.: Estoy sentado en el mismo banco de la misma plaza donde, hace 22 años y 18 kilos menos, solía sentarme al salir del liceo. Veo los rostros de los muchachos pasar y trato de hallar el mio en los de ellos. Busco tal vez la juventud perdida.

No encuentro mi rostro y termino aceptando lo que me queda de juventud.

8:30 a.m.: Yolanda, quien dentro de media hora dejará de ser mi esposa, ha venido a sentarse a mi lado. Nada dice. Solo esperamos.

9:30 a.m.: Vamos de regreso. Debo ir a su casa, la que alguna vez fue mía también, a buscar unos papeles. No puedo evitar esta sensación de desarraigo.

10:30 a.m.: De nuevo en la calle recuerdo los versos de Miguel Hernández: "y sin calor de nadie y sin consuelo/ voy de mi corazón a mis asuntos."

12:30 p.m.: Almuerzo solo. Hoy por primera vez.

2:30 p.m.: Por alguna razón que aún sigo sin entender Daniel ha venido conmigo hoy, con una maleta y un par de bolsas. Ahora ambos somos refugiados.

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