lunes, junio 09, 2008

Trastiempo


Stefan de Lay

Desde el viernes estoy cantándole a Montejo su propia poesía. Comencé con La poesía, el cual finalmente colgamos en la página de la Universidad para que permanezca un tiempo. El sábado al despertar leí Los árboles y estuve el día tratando de escuchar sus voces, por la noche mientras velaba el sueño de Laura para que no subiera la fiebre, leí Nana para Emilio y la arrullaba "Duerme, hija mía, que la tierra está sola". El Domingo Biscuter y yo lo leímos febrilmente, maravillados con Taller blanco. Hoy, desde su poesía, tal vez me cante a mi mismo:

¿Quién me cambió los pasos que me llevan
por esta calle de rostros desconocidos?
Ya las casas no son las mismas;
se oye un eco distinto en las palabras;
este lunes quizá sea martes;
el mar, sobre todo, parece aquí muy lejos.
Sin percatarme, en tanto tiempo,
a la orilla de un río que ya no existe
me he quedado dormido.

¿En qué mes de qué siglo erraba absorto
escuchando unos pájaros ya ausentes?
Esa ventana no estaba allí;
en el espejo miro unos ojos que no son míos.
¿Cuándo escribí aquel falso poema
que lleva mi firma?
Desesperado busco a tientas por el mundo
mis huellas sonámbulas.
¿A dónde huyó mi juventud? - Ya no lo sé.
Me ha dejado aquí solo y se fue por el río.

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