domingo, mayo 18, 2008

Otra vez el balón



La venganza es un plato que se come frío, de eso no me cabe duda. En especial en el fútbol. Ayer tuve la fortuna de disfrutar la victoria de nuestro equipo, frente a un rival que siempre entra henchido de soberbia al campo. Habíamos perdido un partido con ellos por el injusto e inmisericorde marcador de 1-0, una torpeza de la defensa a falta de diez minutos del final les regaló la victoria en esa oportunidad. Pero la providencia nos premió con la revancha en una suerte de cuadrangular inventado por la liga para terminar la temporada y esta vez el fútbol fue de nosotros. Daniel estuvo bien en todo el partido, tres tiros al arco, uno de zurda que salió acariciando el palo izquierdo y un tiro libre y un remate de derecha hábilmente detenidos por el arquero contrario. Pero el momento de la venganza finalmente llegó a cinco minutos del final en un penal magistralmente cobrado por Daniel, a donde el mismísimo Dios no hubiese podido atajarla, a media altura y ceñido al palo derecho. Daniel besó la camiseta y se acercó, henchido de victoria él esta vez, a la furibunda banca contraria. Allí acabó el partido. Yo salí del campo orgulloso, satisfecho.

Hoy sigo de celebración y qué mejor que con tres cuentos sobre fútbol: Tito nunca más de Mempo Giardinelli, Bubba de Roberto Bolaño y El penal más largo del mundo de Osvaldo Soriano.

P.D.: En honor a la verdad debo decir que también leía el texto El Barça del desencuentro, de Vázquez Montalbán
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