miércoles, abril 16, 2008

El jazz y la autopista

Desde la posición de privilegio que me da el hecho de disponer de dos horas diarias (una de ida a San Felipe y otra de regreso a Barquisimeto) para escuchar música, he tenido la posibilidad de explorar y ahondar, desde que he emprendido este viaje ya hace hace seis años, en muchos géneros musicales que por diversas razones siempre quedaban postergados. Aunque no sea este el caso del jazz, ciertamente estas dos horas me han permitido la posibilidad de adentrarme cada vez más en su infinitud. Hoy, de ida a San Felipe, dejé que Silje Nergaard me cantara una y otra vez Bewitched, bothered and bewildered:



Y que me perdone Ella pero prefiero la versión de esta rubia.
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