lunes, febrero 05, 2007

Funes el memorioso

El asunto comenzó cuando recién descubrí el google académico (google schoolar) y sin querer me perdí entre referencias y citas. Seguramente si mi búsqueda hubiese sido menos caótica tal vez no me habría perdido. Sin embargo descubrí algunos textos interesantes, como este sobre el jazz en la Alemania nazi o este artículo donde un crítico de Umberto Eco literalmente lo acribilla con una interpretación, amañada a mi juicio, de una entrevista que el escritor concediera al diario el país y donde entre otras cosas hace una interpretación sobre la "información" en la red. Este fragmento sintetiza su visión, que comparto ampliamente:
Aunque Internet haya cambiado nuestras vidas, este progreso tecnológico podría conducirnos a una regresión cultural. Borges nos contaba en Ficciones la historia de Funes o la memoria, este hombre que se acordaba de todo, de cada hoja que había visto en cada árbol, de cada palabra que había oído durante su vida y que, debido a su memoria total, era un perfecto idiota. La función de la memoria no es sólo conservar, sino también filtrar. La cultura es también un proceso de conservación y de filtración, por medio del cual sabemos quién era Hitler, pero no de qué color eran sus calcetines el día en que se suicidó en su búnker. Ahora bien, para un navegante ingenuo, Internet es Funes. Internet le dice todo sin decirle si tal o cual información es fiable. Si no se es un experto es muy difícil decir si un sitio dedicado, por ejemplo, a los platillos volantes es serio o delirante. Toda cultura está regida por los filtros de las enciclopedias (en el sentido del Larousse, pero también de repertorio de saber virtual compartido por una comunidad). Pero la enciclopedia puede decirnos cosas falsas, como las de principios del siglo XX, que nos hablaban del éter cósmico. ¡Si no se educa a los internautas para la navegación, acabaremos por tener 6.000 millones de enciclopedias, una por cada habitante del planeta!
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