viernes, enero 26, 2007

La melancolía de Pamuk


Cenizas - Edvard Munch

Orhan Pamuk en su más reciente y bello libro "Estambul. Ciudad y recuerdos" escribe acerca de la diferencia entre la melancolía y la amargura, define a la primera como un sentimiento individual y a la segunda otro un sentimiento compartido "algo que afecta a una cultura, a un entorno y aun sentimiento en los que viven inmersas millones de personas". Pero a diferencia de Pamuk no es la amargura por la ciudad perdida lo que me interesa sino la melancolía. No hablo "las frías salas de lectura de las bibliotecas; de los fotógrafos callejeros; del hedor a mal aliento del cine de techos dorados en tiempos famoso y ahora convertido en sala porno por cuya puerta entran hombres avergonzados; de las mujeres jóvenes que hacen cola a la puerta de las carnicerías para comprar carne barata; de los niños pequeños que intentar vender en la calle un paquete de pañuelos de papel al primero que se les ponga por delante; de las cantantes de tercera y de primera que en los cabarets imitan a las divas americanas y las estrelas pop local; de los estudiantes hastiados en interminables clases de inglés en las que en seis años naie aprende a decir otra cosa que no sea "yes" o "no"; de las madres jóvenes que caminan a duras penas por la calle tirando de tres niños...". No me refiero a esa emoción quizás compartida por muchos de nosotros, acaso nuestra amargura. Hablo de la melancolía, la melan kole de los tiempos de Aristóteles, esa bilis negra que para mi es el alimento de mi perro negro.
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