viernes, septiembre 01, 2006

Mirada retrospectiva



Flor el loquito del pueblo, sin ánimos de sonar peyorativo y aclarando su género masculino contrariamente a lo que su nombre sugiere, me saludó y me dijo: "¿que jue guaro cuando llegatej?", le correspondí con una sonrisa y un cigarro. Así continué saludando y reavivando mi recuerdo de ellos, algunos me reclamaron la ausencia, otros simplemente se alegraron con mi vuelta. Volví a la Loma de Bonilla, diez años después, a reencontrarme con los rostros y los lugares de mi infancia. Los encontré iguales a todos: cálidos y apacibles como persisten en mi memoria. Ulises estaría envidioso por su triste retorno a su Itaca. Quién sabe, tal vez mi viaje debió ser más largo. Lo único cierto es que mientras que el mundo continúa girando vertiginosa e indeteniblemente, en la Loma de Bonilla el calendario sólo se mide por los años de ausencia de los que se han ido porque el tiempo parece haberse detenido para siempre.
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