viernes, septiembre 22, 2006

El valle de silicona


Sandrine Hermand-Grisel

Basta mirar alrededor para darse cuenta de la cantidad de silicona que nos rodea y aunque el espectáculo visual no es nada despreciable y mi instinto lo agradece, pues es solo eso: lo que se ve. Pero por estos días de culto al consumo y a la estética corporal no es de extrañar porque aunque parezca contradictorio nos bombardean incesantemente diciéndonos: come, compra, come, compra, come, compra, come pero tienes que lucir medidas perfectas. Venezuela en particular parece haberse convertido en la meca de las cirugías (o pretende serlo) de esta parte del orbe. Pero es de decir que la cosa no se reduce a nuestra tierra de gracia.
"Sin tetas no hay paraíso" es el último éxito en telenovelas colombianas y aunque el narcotráfico parece ser su tema principal como tema de fondo está la búsqueda del dinero a toda costa por un par de chicas que quieren un par de tetas para poder llegar hasta los narcos que las saquen de la pobreza. Su autor dice:
Me dio mucha tristeza ver cómo dos niñas dedicaban su vida a conseguir un par de tetas de silicona. Pensé en llamar la atención sobre el tema cuando me contaron miles de historias de quienes deseaban involucrarse en el mundo del narcotráfico, el que para ellas significa ingresar al paraíso

Todas estas cavilaciones mías, aunque no son nuevas y no son frecuentes en el blog, obedecen en este momento a los excelentes textos de Khabiria - sobreviviendo en el país de las Misses (ganadora del concurso de blogs de la BBC) y de Helda Martínez - Un par de tetas para llegar al paraíso que leía durante la sobremesa.
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