martes, agosto 15, 2006

La nostalgia inmanente

Monche encarnaba la imagen del gordo bonachón. Siempre dado, siempre atento, fue amigo, hermano, compañero de trabajo.
Desde hace cinco días la única cosa posible para mi, tanto mientras duermo como en pie, es vivir en sus memorias.
Monche ya no está. Sólo queda esta nostalgia.
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