lunes, noviembre 07, 2005

Martillo de brujas


Contral el bien general - Francisco Goya

Leyendo un artículo titulado "Los libros malditos" de la revista "Muy interesante", me encontré, entre otros, con una referencia al Martillo de brujas (Malleus maleficarum), una obra fundamental del poder secular de la edad media. Escrito en el año 1485 por los dominicos alemanes Heinrich Kraemer y Johann Sprenger (otros lo atribuyen a Enrique Institor), el Martillo de brujas fue toda una hábil manipulación para de alguna manera presentar un conjunto de razonamientos "morales" que justificaran la caza de brujas. Luego de simular una autorización papal, insertando la bula contra brujas(Summis Desiderantes) al principio del texto, falsificaron un acta aprobatoria de la Universidad de Colonia, lo que dio paso a la impresión. En el siglo siguiente se imprimieron 29 ediciones.

Les remito algunos pasajes de este funesto libro especialmente ensañado contra el sexo femenino, mejorando aún al no menos terrible Índice de libros prohibidos:
...Los ojos de estas mujeres tienen la virtud de ver lo ausente como si estuviera presente; entre sus artes está la de inspirar odio y amor desatinados, según su conveniencia; cuando ellas quieren, pueden dirigir contra una persona las descargas eléctricas y hacer que las chispas le quiten la vida, así como también pueden matar a personas y animales por otros varios procedimientos; saben concitar los poderes infernales para provocar la impotencia en los matrimonios o tornarlos infecundos, causar abortos o quitarle la vida al niño en el vientre de la madre con sólo un tocamiento exterior; llegan a herir o matar con una simple mirada, sin contacto siquiera, y extreman su criminal aberración ofrendándole los propios hijos a Satanás.

...Puede concretamente suceder por virtud brujeril que un hombre o una mujer al contemplar el cuerpo de un muchacho, lo exciten con la sola mirada, por aprensión o por influjo de apetitos lascivos; y como estos influjos suelen traducirse en mutaciones corporales y los ojos son tan sensibles que fácilmente captan las impresiones, no es raro que por efecto de una íntima emoción resulten afectados seriamente los ojos y queden en mal estado.

...También ha de tener cuidado el juez con la familia y con los sucesores de las brujas encarceladas o ejecutadas en la hoguera, por la frecuencia con que unos y otros están complicados con ellas y entregados a las mismas prácticas. Así como los parientes de un hereje se hacen por lo regular sumamente sospechosos de herejía por la mera circunstancia del parentesco, así sucede también con esta suerte de herejía de las brujas.

Abundan por cierto las personas superficiales que recusan sistemáticamente las declaraciones de mujeres enemistadas con las acusadas, por suponer que no merecen crédito alguno y más bien han de estimarse dictadas por un ciego deseo de venganza que por la realidad de los hechos. ¡Qué poco conocen estas gentes la cautela, sutileza y discreción de los jueces! Como un ciego podría juzgar los colores, juzgan ellos de la perspicacia judicial.

Primera parte del Malleus maleficarum:
Martillo de brujas - Primera parte
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