sábado, mayo 14, 2005

Fair Play



El juego limpio no es algo que concierne sólo a jugadores, debe ser algo que envuelva al deporte y le devuelva su belleza y su atractivo lúdico. Las ligas y sus árbitros, en cualquier deporte, deben ser los encargados de promover y velar por esto. No es un secreto para nadie que las ligas son en ocasiones cómplices de la deformación y transfiguración del juego cuando permiten actos casi brutales, como por ejemplo el que llevó a Arango al quirófano hace unos días atrás, sin que se penalicen debidamente. Las Ligas deben seguir atentamente los partidos y sus árbitros, dejar de un lado los intereses del capital y volver sus ojos al verdadero deporte.
Esto es de especial importancia en las ligas menores donde comienza la formación de los nuevos valores, entendido este último término tanto en el sentido técnico deportivo como axiológico.
En lo que al fútbol venezolano respecta, en innumerables ocasiones, he tenido la oportunidad de escuchar a Richard Páez hablar de la promoción del fútbol de clubes en Venezuela y la atención especial a las ligas menores. Ahora bien, ¿está la FVF realmente consciente de esto?, ¿Qué se hace con los árbitros y su formación para las ligas menores?.
Yo que he pasado por varios campeonatos con Daniel puedo dar fe del escaso nivel de los árbitros destinados a las ligas menores del fútbol, en particular en el estado Lara. Ayer mismo mientras Daniel se revolcaba literalmente de dolor en el piso luego de una falta, el señor árbitro mandó a seguir el partido. Cuando finalmente lo detuvo, luego de que el equipo de Daniel echara la pelota fuera, se acercó y tuvo la desfachatez de decir a viva voz que el niño de diez años fingía, que se levantara. Mi papá casi se le fue encima, yo lo contuve y le dije que sacáramos a Daniel. Fuera de la cancha le dimos algunos primeros auxilios para aliviar el dolor luego de descartar alguna fractura. Al terminar el partido, llevando a Daniel cargado, le digo el árbitro: ¿Señor estaba fingiendo no?. A lo que el deficiente mental respondió: Sigo pensando que finge. Esta vez yo me abalancé encima del irracional y fue el entrenador quien me contuvo. La cosa no pasó a más y terminó en unos cuantos ofensivos insultos de mi parte, que obviamente tuvieron su contraparte de boca del oprobioso personaje. Más tarde Daniel lucía un yeso producto de un desgarro en el tendón de Aquiles que lo mantendrá fuera de cancha por unas tres semanas. De alguna manera trataré de que un texto como este, donde relato algunos otros casos y hago énfasis en la importancia del deporte menor, llegue a manos de la liga del Estado Lara. Espero que haya alguien que entienda de lo que se trata. El árbitro de ayer estoy seguro que jamás lo entenderá.
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