miércoles, marzo 23, 2005

Strange Fruit



Strange Fruit es un poema. Inspirado en la indignante foto de un linchamiento en el Nueva York de 1938, Abel Meeropol bajo el seudónimo de Lewis Allan lo escribió y un tiempo después le puso música. La desgarradora y sentida interpretación de Lady Day fue la que lo dio a conocer. Billie Holiday conocía la historia de ese fruto extraño que además formaba parte de su herencia. Hace unos días conseguí un video de Lady Day (acompañada al piano por una figura que me pareció el gran Thelonious Monk) interpretando este terrible poema que nos recuerda las luchas contra el racismo y la desigualdad.
Recordé el tema puesto que desde hace un tiempo he visto y leído con estupor declaraciones y textos como los de Samuel P. Huntigton, director de la Academia de Estudios Internacionales y Regionales de la Universidad de Harvard, a favor de políticas separtistas y segregacionistas.
Mayor horror aún me han producido las recientes demostraciones de racismo en algunos estadios de fútbol españoles donde arremeten contra jugadores latinos y de color. La FIFA y La liga se española se han pronunciado al respecto y se ha producido un protocolo contra el racismo en el fútbol para sancionar futuras acciones como estas.
Es necesario que hagamos más que crear códigos que prohiban o castiguen tales oprobios, para detener la insensatez y la injusticia. Tal vez la letra de strange Fruit nos recuerde algunas cosas y sirva como punto de partida:

Strange Fruit
Lewis allen

Southern trees bear strange fruit,
Blood on the leaves and blood at the root,
Black bodies swinging in the southern breeze,
Strange fruit hanging from the poplar trees.

Pastoral scene of the gallant south,
The bulging eyes and the twisted mouth,
Scent of magnolias, sweet and fresh,
Then the sudden smell of burning flesh.

Here is fruit for the crows to pluck,
For the rain to gather, for the wind to suck,
For the sun to rot, for the trees to drop,
Here is a strange and bitter crop.
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