viernes, marzo 18, 2005

El barquero inculto


La matanza de los inocentes - Peter Paul Rubens

La UNEY es imaginativa, creadora, revolucionaria. Es un proyecto que se reinventa, en permanente construcción y evolución. Hay quienes no lo entienden o no lo quieren entender; hay a quienes no les interesa o tienen otros intereses; hay quienes simplemente no logran captarlo, aprehenderlo y los hay quienes imbuidos de su arrogancia y enclaustramiento academicista pretenden arropar y arroyar lo ingenioso, lo novedoso. Hace dos días buscaba una lectura fresca(o refrescante) y reencontré un libro “101 cuentos clásicos de la India” una recopilación de Ramiro Calle (EDAF, 1995) e inmediatamente saltó un cuento a mi vista que a continuación les remito:

El barquero inculto

Se trataba de un joven erudito, arrogante y engreído. Para cruzar un caudaloso río de una a otra orilla tomó una barca. Silente y sumiso el barquero comenzó a remar con diligencia. De repente, una bandada de aves surcó el cielo y el joven preguntó al barquero:
- Buen hombre, ¿has estudiado la vida de las aves?
- No, señor – repuso el barquero
- Entonces, amigo, has perdido la cuarta parte de tu vida.

Pasados unos minutos, la barca se deslizó junto a unas exóticas plantas que flotaban en las aguas del río. El joven preguntó al barquero:
- Dime, barquero, ¿has estudiado botánica?
- No, señor, no sé nada de plantas
- Pues debo decirte que has perdido la mitad de tu vida – comentó el petulante joven

El barquero seguía remando pacientemente. El sol del mediodía se reflejaba luminosamente sobre las aguas del río. Entonces el joven preguntó:
- Sin duda, barquero, llevas muchos años deslizándote por las aguas. ¿Sabes, por cierto, algo de la naturaleza del agua?
- No, señor, nada sé al respecto. No sé nada de estas aguas ni de otras.
- ¡Oh, amigo! – exclamó el joven -. De verdad que has perdido las tres cuartas partes de tu vida.

Súbitamente la barca comenzó a hacer agua. No había forma de achicar tanta agua y la barca comenzó a hundirse. El barquero preguntó al joven:
- ¿Señor, sabes nadar?
- No – repuso el joven
- Pues me temo, Señor, que has perdido toda tu vida

El maestro dice: No es a través del intelecto como se alcanza el Ser; el pensamiento no puede comprender al pensador y el conocimiento erudito no tiene nada que ver con la Sabiduría.
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