viernes, febrero 11, 2005

El lenguaje de vacaciones


La montaña - Emily Carr

Hace unos días en la sobremesa de nuestra comuna alimentaria de mediodía, María Verónica comentaba de los mensajes que sus hijas le envían al celular: Muchas veces no las entiendo! - decía. Se ha inventado una codificación particular, para ahorrar caracteres dicen algunos, se acortan palabras, se juegan con sonidos de las letras, apóstrofes. Siempre y cuando se mantengan como juego pues no lo veo con malos ojos. Eugenio Trías por ejemplo habla de el lenguaje de vacaciones, una divagación, un libre juego con conceptos con reglas claramente definidas, utilizando los conceptos menos explorados. El segundo Wittgenstein hablaba del lenguaje privado como instrumento para determinados propósitos, con reglas flexibles y arbitrarias, un lenguaje desprovisto de los referentes del lenguaje formal. Los niños y los adolescentes juegan con el lenguaje, improvisan, buscan caminos distintos, aunque su búsqueda no sea clara lo hacen, se limitan al plano de la expresión pero hacen su juego. Quizás sea nuestra tarea proponerles las reglas y dejarlos que creen su lenguaje privado. Por otra parte el temor de la pérdida o transfiguración del lenguaje formal quedaría resuelto si les enseñamos claramente las reglas y las formas de juego literarias por ejemplo, para que así los más jóvenes aprendan a jugar con el lenguaje formal también.
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