miércoles, enero 19, 2005

Tsunami: omisiones, tragedia y risas


El Grito - Edvard Munch

Todo el mundo hasta hace poco hablaba del Tsunami. Alguien Insistía en que todos habláramos de lo mismo y se tejieron historias de perros, niños y profesores iluminados o rescatados como Moisés. Sin embargo detrás del luto que ha caído sobre Asia surgen algunas dudas: de cómo es posible que no se haya detectado el maremoto; de cómo el buen amigo americano aumentó su ayuda de 18 a 36 y luego a “solo” 350 MM de dólares (lo que se gastan en día y medio de guerra en Irak); de cómo el centro de alerta de Tsunamis en el pacífico avisó a la base de la isla Diego García y esta no tuvo bajas y de por qué los pescadores de la India, Sri Lanka y Tailandia no recibieron el aviso. Aún quedan más preguntas, sólo hace falta leer entre líneas y tal vez encontremos las respuestas. Para finalizar solo quiero referir esta breve explicación del Señor Colin Powell, quien por alguna razón dirige el programa de ayuda de emergencia, al preguntársele el por qué hacían la “gira” y daban la ayuda: “Para sentirse queridos”. Lágrimas de cocodrilo sin duda.
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